Estos días seguramente habéis visto el mismo consejo por todas partes: «Llena el depósito antes del lunes».
Y claro, una empieza a mirar el indicador del coche y piensa: igual ese medio depósito que me queda merece una visita a la gasolinera. 😂
Pero, ¿de dónde viene todo esto?
Los carburantes llevan semanas subiendo. Durante la última semana de septiembre, la gasolina 95 se situó de media en 1,927 euros por litro en España y el diésel en 1,931 euros, con el gasóleo alcanzando su precio semanal más alto desde noviembre de 2022.
La situación está relacionada con el encarecimiento del petróleo y con las tensiones en los mercados energéticos internacionales, en un contexto marcado también por problemas de suministro y de capacidad de refino.
Y aquí viene la parte que puede resultar un poco confusa.
El famoso «antes del lunes» estaba relacionado inicialmente con el cambio de medidas fiscales del 1 de octubre. El Gobierno terminó aprobando un nuevo paquete anticrisis que mantiene en octubre una reducción de 20 céntimos por litro en el impuesto de hidrocarburos, con una reducción prevista a 13 céntimos en noviembre y 6 en diciembre, condicionada por la evolución de los precios.
Así que no, no hay una razón general para pensar que el lunes vaya a aparecer de repente una gasolina muchísimo más cara por el simple hecho de ser lunes.
De hecho, los precios pueden cambiar de una estación a otra y de un día para otro. El Ministerio de Transición Ecológica mantiene un histórico oficial con los precios comunicados por cada gasolinera, por lo que comparar antes de repostar puede marcar bastante más diferencia que perseguir un supuesto «día mágico» para echar gasolina.
Y aquí está lo que más me llama la atención de toda esta historia.
Cuando el combustible se acerca a los dos euros por litro, cada céntimo empieza a importar.
Porque llenar un depósito de 50 litros a 1,80 euros son 90 euros.
A 1,90, son 95.
Y a 2 euros, hablamos ya de 100 euros.
Cinco o diez euros de diferencia pueden parecer poco cuando hablamos de una sola vez. Pero cuando utilizas el coche para ir a trabajar, llevar a los niños, hacer la compra, desplazarte al médico o simplemente porque vives en un lugar donde el transporte público no te permite prescindir de él, la cuenta cambia bastante.
Y ahí está el problema.
El coche no siempre es un lujo. Para muchas personas es una necesidad.
Por eso, cuando sube la gasolina, no sube solamente el precio de llenar el depósito.
Sube el coste de ir a trabajar.
De visitar a la familia.
De llevar a alguien al hospital.
De desplazarse desde un pueblo.
De hacer kilómetros que no puedes dejar de hacer.
Así que quizá más que correr a la gasolinera porque «el lunes sube», lo sensato sea mirar precios, comparar estaciones y repostar cuando realmente lo necesitemos.
Porque con la gasolina rozando los dos euros, bastante tenemos ya con mirar el marcador del surtidor y pensar: «¿Pero esto es gasolina o estoy financiando un máster?» 😂⛽
Y mientras tanto, seguiremos haciendo cuentas cada vez que encendamos el coche.
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