🎶 «Septiembre llega con su oh dios mío con ropa veraniega pa jodernos de frio...!»
Kase.O / Violadores del Verso
Pues sí, Kase.
Pero creo que en 2026 se nos ha olvidado una parte importante del asunto.
Estamos a 6 de septiembre y seguimos rozando los 40 grados.
Cuareeeentaaa grados.
40!!!
Esto ya no es septiembre. Esto es agosto con otro nombre. 😂
Una mira el calendario y piensa que en cualquier momento deberían empezar a aparecer las primeras hojas en el suelo, las tardes un poquito más cortas, alguna chaqueta fina por la noche…
Pero no.
Sales a la calle y el sol te recuerda rápidamente quién manda aquí.
Y claro, llega ese momento maravilloso de septiembre en el que una empieza a pensar:
«Bueno, voy a ir preparando la ropa de entretiempo.»
¿ENTRETIEMPO?
¿Qué entretiempo?
Aquí pasamos directamente de tirantes a bufanda en cuanto el tiempo decida dejar de tomarnos el pelo.
Porque septiembre tiene una cosa maravillosa: psicológicamente sentimos que el verano se ha terminado.
Pero el termómetro parece no haberse enterado.
Las tiendas empiezan a llenarse de jerséis, chaquetas, botas y prendas de otoño.
Tú entras, ves todo aquello y piensas:
«Qué bonito.»
Y cinco minutos después sales a la calle con 38 grados y sudando hasta el pensamiento.
¿Quién compra ahora un jersey?
Yo no.
Yo estoy intentando sobrevivir con el ventilador. 😂
Y luego está el aire acondicionado.
Ese compañero de verano que pensábamos despedir en agosto y que ahora mismo sigue trabajando como si tuviera una hipoteca que pagar.
Porque claro, una cosa es querer que llegue el otoño y otra muy distinta es estar preparada para que desaparezca el verano de golpe.
Yo quiero septiembre.
Pero quiero el septiembre de las tardes fresquitas, no este septiembre que parece haber decidido quedarse de vacaciones.
Quiero abrir la ventana por la noche y notar ese fresquito que te obliga a buscar una manta.
Quiero dormir sin sentir que estoy dentro de un horno.
Quiero salir a pasear y no tener que calcular dónde hay sombra.
Quiero volver a ponerme unos vaqueros sin arrepentirme a los treinta segundos.
Quiero ese primer café caliente que realmente apetece porque fuera hace fresco.
Quiero que llegue ese momento en el que alguien diga:
«Qué bien se está ya.»
Y no:
«¿Pero esto cuándo se acaba?»
Porque además septiembre tiene esa fama de mes de comienzos.
La vuelta al cole.
La vuelta al trabajo.
La vuelta a las rutinas.
Los nuevos proyectos.
Las agendas recién estrenadas.
Las ganas de organizar nuestra vida.
Pero, sinceramente, yo creo que para empezar una nueva etapa necesito primero dejar de derretirme. 😂
Así que, querido septiembre:
No te estamos pidiendo demasiado.
Solo un poquito de otoño.
Una brisita.
Unas noches frescas.
Un cielo que no parezca estar enfadado con nosotros.
Y, si no es mucho pedir, que esos 40 grados se marchen con agosto.
Porque ya hemos entendido el mensaje.
HACE CALOR.
Mucho.
Demasiado.
Puedes parar ya.
Mientras tanto, aquí seguimos.
Con ropa veraniega sin jodernos de frio.
Y mirando al cielo esperando que, en algún momento, septiembre recuerde qué mes es.
Kase.O ya nos avisó...
...Septiembre llega con su «Oh, Dios mío».
Y este año ese «Oh, Dios mío» lo estamos diciendo todos.
Pero por motivos meteorológicos. 😂☀️

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