Ya conocéis a Pablo, Mencía y Domingo. Poco a poco os voy dejando entrar en esta historia, pero hoy toca hablar de algo que, aunque no sea un personaje, tiene bastante que decir: el lugar.
Porque esta historia sucede en Teruel.
Pero no en un único Teruel.
Hay un Teruel que conocemos y otro que pertenece a un tiempo que ya no podemos visitar.
Está la ciudad que recorremos hoy, con sus calles, sus edificios y sus rincones. Y está aquella otra ciudad de hace siglos, cuando todo era diferente y la vida transcurría de una manera que ahora nos cuesta incluso imaginar.
Dos momentos separados por muchísimo tiempo.
Y, sin embargo, hay algo que parece empeñado en acercarlos. 👀
Siempre me ha gustado pensar que los lugares guardan algo de las personas que han pasado por ellos. Una casa, una calle, un paisaje… pueden cambiar muchísimo con los años y, aun así, conservar pequeñas huellas de lo que ocurrió allí.
Y cuando estás escribiendo una historia en una ciudad con tanta historia como Teruel, es difícil no preguntarse qué podría esconder.
¿Qué pasaría si el pasado no estuviera tan lejos como creemos?
¿Qué ocurriría si hubiera cosas que sobrevivieran al paso de los siglos sin que nadie supiera exactamente por qué?
Ahí empieza uno de los juegos de esta historia!!
No os voy a contar cómo se conectan esos dos momentos. Tampoco qué tendrán que descubrir Pablo, Mencía y Domingo, ni por qué Teruel termina teniendo tanta importancia.
Eso sería haceros trampa. 😂
De momento, solo quería que conocierais el escenario.
Aunque quizá llamarlo escenario no sea del todo justo.
Porque Teruel no está ahí simplemente para que mis personajes caminen por sus calles.
Teruel también tiene algo que contar. 🌿
Y algunas de sus historias llevan esperando mucho tiempo.
Así que, por ahora, dejamos que siga guardando sus secretos.
Ya tendremos tiempo de ir descubriéndolos. 😉
🦋 Continuará…

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