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26 septiembre

🏰 Hay historias que se niegan a desaparecer

    El recinto fortificado de Calatayud acaba de dejar atrás una de esas etiquetas que nadie quiere que acompañen a un lugar durante demasiado tiempo: después de más de quince años en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, ha pasado a la Lista Verde tras las actuaciones de conservación y recuperación realizadas durante los últimos años.



    Y me parece una de esas noticias que merece la pena mirar un poco más allá del titular.

    Porque hablamos de unos cuatro kilómetros de murallas, cinco castillos conectados entre sí y un conjunto que conserva buena parte de su trazado desde su construcción en época islámica. La primera muralla se sitúa en la primera mitad del siglo IX y entre sus elementos destaca la Puerta Emiral, cuya construcción se ha datado hacia el año 862.

    Cuando pensamos en todo eso, cuesta imaginar que un patrimonio de semejante dimensión haya pasado tantos años señalado como un lugar en riesgo de desaparecer.

    Pero el deterioro también forma parte de la historia de muchos edificios y monumentos. El paso del tiempo no entiende de valor histórico y, si no hay conservación, una muralla que lleva siglos en pie puede terminar perdiendo precisamente aquello que la hace única.

    En Calatayud, la situación empezó a cambiar de manera más decidida en los últimos años. Entre 2019 y 2025 se invirtieron más de 4,2 millones de euros en trabajos de conservación, restauración y puesta en valor del conjunto. Se han recuperado diferentes tramos de muralla y torres, se ha intervenido en el Castillo Mayor y en la Torre Albarrana y también se han habilitado senderos y miradores para poder recorrer y comprender mejor el recinto.

    Y hay algo en todo esto que me gusta especialmente: no se trata solamente de arreglar piedras.

    Se trata de decidir que aquello que hemos heredado merece seguir formando parte de nuestro paisaje.

    Porque una muralla no es únicamente una construcción antigua. Es todo lo que ha ocurrido alrededor de ella. Las personas que pasaron por sus puertas, las ciudades que crecieron a sus pies, las generaciones que la vieron cambiar y las historias que nunca llegaremos a conocer.

    Quizá por eso me gusta tanto la idea de que haya pasado de una lista a otra.

    La Lista Roja identifica bienes que están sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o pérdida de sus valores patrimoniales. La Lista Verde, en cambio, recoge aquellos que han sido recuperados y en los que ese riesgo ha desaparecido.

Dos listas.

Dos momentos completamente distintos.

    Y entre ambos, algo tan poco espectacular como imprescindible: años de trabajo para que algo pueda seguir existiendo.

    Además, hay una cosa curiosa cuando hablamos de patrimonio. Muchas veces necesitamos que algo esté a punto de perderse para darnos cuenta de cuánto significaba.

    Pasamos junto a una muralla, una torre, una iglesia o un edificio antiguo y pensamos que siempre estarán ahí. Como si el patrimonio fuera eterno simplemente porque lleva siglos resistiendo.

Pero no lo es.

    Necesita cuidados. Necesita personas que lo estudien, lo restauren y lo protejan. Y también necesita que nosotros lo miremos, lo recorramos y entendamos que no estamos viendo solamente piedras viejas.

Estamos viendo una parte de nuestra historia que ha conseguido llegar hasta nosotros.

🍵 El matcha de hoy.

Quizá por eso esta noticia me deja una sensación bonita.

    Porque durante quince años aquellas murallas estuvieron en una lista que hablaba de peligro. Hoy están en otra que habla de recuperación.

    Y entre una cosa y otra hay una idea que me parece preciosa: no todo lo que parece perdido tiene que terminar desapareciendo.

    A veces hace falta tiempo. Mucho trabajo. Dinero. Personas que insistan. Y alguien que decida que todavía merece la pena intentarlo.

Calatayud ha conseguido que sus murallas vuelvan a respirar.

    Y quizá eso sea también una pequeña lección para nosotros: hay historias que parecen estar llegando a su final y, sin embargo, solo estaban esperando a que alguien decidiera volver a cuidarlas. 🏰💛


📍La noticia.

Titular: El recinto fortificado aragonés que ha vuelto a la vida tras más de 15 años en la Lista Roja
🗞️ Medio: Aragón Digital

Leer la noticia original en Aragón Digital

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