Páginas

17 septiembre

Marisol: la niña que España quiso, pero que nunca pudo ser.



Durante años España vio a Marisol y vio una niña feliz.

    La niña rubia, sonriente, que cantaba, bailaba y llenaba las pantallas. La niña perfecta que parecía haber nacido para gustar.

Pero aquella niña no estaba viviendo una infancia normal.

    Pepa Flores empezó a trabajar siendo muy pequeña. Llegaron los rodajes, las giras, las jornadas interminables y una vida en la que otros decidían cómo debía verse, cómo debía comportarse y hasta qué imagen tenía que proyectar.

    Mientras España veía a Marisol sonriendo en una pantalla, Pepa estaba creciendo demasiado deprisa.

    Con los años habló de una infancia marcada por el trabajo y por experiencias muy duras. Algunas de las historias que se han contado sobre aquellos años son además controvertidas y no todas pueden presentarse como hechos demostrados.

Pero hay algo que sí resulta evidente cuando se mira su trayectoria.

Aquella niña terminó queriendo escapar de Marisol.

    Pepa Flores creció y empezó a cuestionar todo aquello que había construido su personaje. Cambió su manera de entender el arte, se alejó de la imagen infantil que la había hecho famosa y comenzó a reivindicar una vida propia.

Hasta que un día decidió marcharse.

En 1985 abandonó el mundo del espectáculo.

Sin grandes despedidas.

Sin necesidad de seguir explicándose.

Simplemente dejó los focos atrás.

Y esto es lo que más me llama la atención de su historia.

Marisol había sido creada para que todo el mundo la mirara.

Pepa Flores decidió que ya nadie volvería a decidir por ella.

La niña que había pasado su infancia delante de millones de personas terminó convirtiéndose en una mujer que protegió precisamente aquello que nunca había podido tener: su intimidad.

Hoy seguimos hablando de Marisol.

De sus películas, de sus canciones, de aquella niña que todos recuerdan.

Pero quizá deberíamos hablar también de Pepa.

De la mujer que creció detrás de ese personaje y que, después de todo lo vivido, eligió una cosa que parecía imposible para alguien como ella: ser desconocida.

Y quizá el silencio no fue su desaparición.

…Fue su manera de recuperar su vida. 💜

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las mujeres que mantienen vivos nuestros pueblos.

     Las calles de un pueblo guardan muchas historias, pero no todas aparecen en los libros. Algunas están en las manos que trabajan la tier...